Nos vemos en 2008
Viernes, 21 de Diciembre de 2007
La polilla tarjetiensis es un animalillo que, como su propio nombre indica, tiene propensión a las compras compulsivas. Pero en cierta época del año, entre diciembre y enero, su naturaleza de por sí proclive a tales excesos sufre una fuerte escalada metabólica que le lleva a hacer uso de su apéndice tarjetero con más furia si cabe, obligada por un instinto primigenio que le arrastra hacia las luces navideñas irremisiblemente.
Este fenómeno es bien conocido y aprovechado hasta la saciedad por otra especie parasitaria endémica de los mismos lugares en los que la polilla tarjetiensis abunda, el comerciante yoalomíus. El comerciante yoalomíus hace todo lo posible por llenarlo todo de luce navideñas, con el fin de atraer a las polillas en su peculiar fase de celo consumista.
Estas dos especies, asociadas en simbiótica relación, son ajenas al desastre que provocan en su entorno con tanta luz y tanto consumismo desaforado, lo que nos hace sospechar que su existencia será más bien corta, incluso anecdótica, pues no tardarán demasiado en dejar de tener un hábitat apto para su propia subsistencia.
P.D. El Agitador se va de vacaciones hasta el 7 de enero de 2008 (si no nos toca la lotería, claro). A los Reyes les pediremos que nuestros políticos sigan dándonos tantas ideas como hasta ahora, aunque si les da por solucionar algún problema tampoco nos íbamos a enfadar.











